17. Los noventa, década de cambios
![]() |
| Salida de la Hermandad hacia Sanlúcar. |
Los años noventa se caracterizaron por los cambios. Tres hermanos mayores, tres directores del coro, el camino por el coto de Doñana, la peregrinación de octubre… muchas innovaciones y alteraciones siempre para el engrandecimiento de la Hermandad, que seguía teniendo en la terminación de la casa en la aldea su gran desafío.
La Hermandad estaba obligada ya a cerrar aspectos como el camino o la casa en la aldea, que seguían siendo asignaturas pendientes. Eran asuntos en los que nos estábamos quedando atrasados respecto a otras incluso más jóvenes. El camino por el coto era más factible aunque La Línea iba a iniciarlo sin experiencia y apoyada en Sanlúcar de Barrameda, que se erigió en madrina de camino aunque lo cierto es que nuestra Hermandad tuvo que aprender sola. En cuanto a la casa en la aldea, era una tarea mucho más complicada porque se necesitaba mucho dinero y la voluntad de todos los hermanos. La primera opción, la de hacer habitaciones familiares, era entonces la más viable aunque había quien pensaba que hacer espacios comunes podía hacer más posible el proyecto.
Triste recuerdo del primer camino
Los cultos previos a la romería de 1990 comenzaron el jueves 3 de mayo con el triduo predicado por el padre Agustín Borrell, entonces párroco de San Bernardo. Los dos primeros días cantó Marisma y Arena y el sábado lo hizo el coro. El undécimo pregón fue pronunciado el 6 de mayo en el salón de actos del Círculo Mercantil por Ángel Díaz de la Serna, presidente de la Hermandad Matriz de Almonte. Fue presentado por Rafael Boza.
El coro no logró clasificarse para el concurso de Lebrija, que alcanzaba ya su quinta edición. El aumento de participantes obligó a hacer una preselección en Jerez y no hubo suerte.
La romería se celebró los días 2, 3 y 4 de junio. La Línea celebró la misa de romeros el miércoles por la mañana oficiada por el padre Jesús Guerrero y partió desde la avenida del Ejército hacia Bajo de Guía. Una vez en tierras sanluqueñas, los rocieros linenses se unieron a la hermandad de la ciudad de la manzanilla.
Al año siguiente de la experiencia del camino de Almonte, la Hermandad ya tenía marcado que el futuro y la lógica se llamaba Coto de Doñana. La decisión se tomó por convicción. El entonces hermano mayor, Manolo Rojas, lo tenía claro y ya no había marcha atrás aunque los problemas se multiplicaron y agravaron hasta límites inesperados. Aquel año, la experiencia era aún escasa y, como ocurre muchas veces, no se atendieron consejos que habrían venido muy bien.
La Línea hizo aquel camino más o menos amadrinada por Sanlúcar de Barrameda, con la que se celebró misa conjunta en la calle de San Jorge. La Hermandad sanluqueña fue obsequiada con una cruz idéntica a la que luce la Virgen del Rocío desde 1978. Pero el camino deparó muchos problemas. Las características de la carreta no eran las apropiadas para las pesadas arenas de Doñana y eso motivó un retraso diario de muchas horas hasta el punto de que la caravana llegaba al lugar de acampada de madrugada y gracias a la inestimable ayuda de los componentes de la peña El Revuelo, que proporcionaron medios humanos y materiales para resolver los problemas que se iban presentando. Por supuesto que no faltaron los malos momentos pero al final todo se superó y la Hermandad cumplió aquel primer camino, que sirvió de experiencia para los siguientes, sobre todo cuando se decidió el cambio de las ruedas para poder andar mejor por las duras arenas de Doñana. La Línea llegó al Rocío en la tarde del viernes después de haber pernoctado en el Cerro del Trigo y en el Palacio de Doñana y congregarse en Manecorro para entrar en la aldea.
Ya el martes por la tarde fue el regreso en una procesión iniciada en la calle Rocío y terminada en la parroquia de la Inmaculada, donde se rezó una salve de acción de gracias.
A la vuelta del Rocío hubo cabildo de elecciones tras la dimisión de Manolo Rojas y resultó elegido Rafael Boza para los cuatro años siguientes.
La misa del 12 de octubre, celebrada por el padre Jesús Guerrero, reunió como cada año a varios centenares de linenses que luego celebraron una convivencia en la casa hermandad. En noviembre hubo asamblea el día 17 pero una semana antes fue presentado el proyecto de construcción de la casa, que nunca se llevó a cabo. También fue presentada la nueva junta de gobierno presidida por Rafael Boza.
Asamblea provincial en el Burgo
La residencia Tiempo albergó en marzo de 1991 la asamblea de las hermandades gaditanas para la preparación del camino y para tratar otros asuntos de carácter general. El Domingo de Resurrección se celebró por primera vez la fiesta de la Hermandad en un local situado en la esquina de las calles Hércules y San Pablo.
El encargado de predicar el triduo los días 18, 19 y 20 de abril fue el cura de la ermita, Antonio Salas. Los días 23, 24 y 25 fueron pronunciadas unas charlas bajo el título genérico de “Rocío, Pastora y Madre” a cargo de los sacerdotes Enrique Albendín y Sebastián Llanes y del militar Bernardo Díaz-Pinés. El pregón fue pronunciado el 27 de abril en el salón de actos de la Casa de la Cultura por el letrista onubense Eduardo Fernández Jurado, autor de conocidas sevillanas rocieras y miembro de la Hermandad de Emigrantes.
La misa de romeros comenzó a las once de la mañana del martes 14 de mayo en la Inmaculada oficiada por el padre Jesús Guerrero. Luego, tras un breve recorrido por las calles de la ciudad, se embarcó hacia Sanlúcar, donde se celebró al día siguiente la misa junto a la Hermandad local antes de cruzar el río en Bajo de Guía. La primera noche se pasó en Carboneras. Ya el jueves se reanudó el camino hacia el corral de Félix para pasar la noche en Palacio. La llegada a la aldea fue en la tarde del viernes.
Después de la romería, la carreta del Simpecado fue trasladada a unos talleres de la localidad sevillana de Bollullos de la Mitación para someterla a las reformas necesarias para que transitara bien por el coto.
La Hermandad celebró la misa anual del 12 de octubre aunque este año fue en la iglesia de Almonte, donde se encontraba la Virgen desde agosto. La lluvia marcó la jornada.
El segundo sábado de noviembre fue convocada la asamblea para analizar, entre otros asuntos, algunas modificaciones en el camino por el coto para el año siguiente y en las características de la carreta del Simpecado. De hecho, se aprobó una cuota extraordinaria para financiar la sustitución de las ruedas, la colocación de seis columnas de plata y la preparación del armazón de madera del techo. A la cuota especial se unió la aportación del coro y de las peñas El Revuelo y El Quejío.
La Hermandad organizó por segunda vez la fiesta de resurrección. Fue el domingo 19 de abril de 1992 en el mismo local del año anterior. El triduo fue predicado por Jerónimo Bernabéu, canónigo magistral de la catedral de Cádiz y autor de varios libros sobre la Virgen del Rocío. El pregón fue pronunciado el 16 de mayo en el Círculo Mercantil por Miguel Ángel Pichardo, que fue quien se encargó en 1979 del primer pregón de la Hermandad. A continuación fue la cena en su honor.
El coro participó el domingo 17 en el concurso de Lebrija tras un año de paréntesis. Lo hizo con una plegaria del padre Quevedo y con unas sevillanas de Paco Coria.
![]() |
| La carreta reformada, en la salida de 1992. |
Carreta reformada en 1992
La romería presentó como principal novedad la reforma de la carreta, que no se parecía en nada a la primitiva estrenada a finales de los ochenta. Había sido sometida a importantes modificaciones para transitar mejor por las arenas de Doñana.
La Hermandad salió el martes 2 de junio a primera hora hacia Sanlúcar y cruzó el río en primer lugar. En esta ocasión ya se hizo en solitario, sin la compañía de la Hermandad sanluqueña. Además, La Línea distribuyó dos mil bolsas de basura a las demás hermandades de la provincia para que el coto no sufriera las consecuencias del paso de los peregrinos. Estas bolsas fueron donadas por Cepsa y de esta forma se atendía la petición del Patronato de Doñana de tratar de evitar en lo posible el daño medioambiental.
El 26 de septiembre hubo una peregrinación especial a la aldea para asistir a la clausura del congreso mariano de Huelva, celebrada el día siguiente en El Rocío.
Este año fue organizado el primer camino por el coto con motivo de la peregrinación anual extraordinaria de octubre. Los rocieros linenses embarcaron en Bajo Guía el sábado 10 de octubre y llegaron a la aldea bien entrada la tarde del domingo 11.
Una representación de la junta de gobierno se desplazó a finales de enero de 1993 a Almonte para mantener contactos con empresas constructoras para tratar de perfilar la obra de la casa hermandad en la aldea. Hubo cuatro reuniones con otros tantos constructores, a los que les fue facilitada una memoria con las fases en las que se pretende dividir la obra en virtud de una idea elaborada por el arquitecto linense José Herrera.
Tras la sabatina del 13 de febrero se celebró una cena homenaje al coro de la Hermandad por su trayectoria y muchos de los componentes recibieron un obsequio conmemorativo.
La primera fiesta de la Luz
La Hermandad intervino en los actos programados por la Hermandad Matriz con motivo de la fiesta de la luz en enero del 93. La junta de gobierno estuvo presente en la vigilia del sábado por la noche en el interior de la ermita de la Virgen y el hermano mayor, Rafael Boza, tomó parte en la solemne procesión del Santísimo bajo palio en unión de los hermanos mayores de todas las filiales. A las siete y media de la mañana del domingo se celebró el rosario de la aurora por las calles de la aldea y durante toda la mañana hubo misas en el santuario.
El 11 de abril, Domingo de Resurrección, la Hermandad organizó una fiesta pero esta vez se trasladó a los salones situados frente a la sacristía de la Inmaculada, en la calle Sol, que años después se convirtieron en los salones parroquiales.
Los cultos previos a la romería fueron predicados por Diego Capado, que acababa de ser nombrado capellán del santuario del Rocío. Manuel Moreno, rociero de Bollullos del Condado, fue el encargado de pronunciar el pregón. El acto, que alcanzó su decimoquinta edición, se celebró en el salón de actos de la Unión Deportiva Linense. El presentador fue Rafael Boza, hermano mayor.
El coro obtuvo el segundo puesto en el concurso de Lebrija con unas sevillanas de Antonio Iglesias y una canción de Rafael Jurado, ambas con música de Emilio Rodríguez Fariña, componente del coro.
![]() |
| Información en Europa Sur sobre la lluvia en 1993. |
Tremendo chaparrón en el camino
La romería tuvo de todo. La lluvia hizo de las suyas en el coto a los peregrinos que hicieron el camino y también hubo momentos de mucho calor ya en la aldea. La salida fue el martes 25 de mayo tras la misa de romeros. En las inmediaciones del colegio El Rocío acabó la procesión con la carreta del Simpecado y desde allí se partió hacia Bajo Guía. El embarque fue a primeras horas de la tarde y la primera noche se pasó en Marismillas. La segunda jornada estuvo marcada por la lluvia desde por la mañana, sobre todo cuando la Hermandad cruzó el Cerro del Trigo. La noche en el Corral de Félix fue un auténtico calvario para los peregrinos linenses. La lluvia no cesó en toda la noche y estuvieron a punto de decidir el envío de la carreta del Simpecado hacia la aldea para evitar problemas pero luego mejoró el tiempo y se pudo seguir con normalidad. La tercera noche se pasó en el Guaperal y a las tres de la tarde del viernes se llegó al Rocío. Al regreso, como es habitual, la carreta fue acondicionada de nuevo a la altura del colegio El Rocío y la comitiva partió hacia la iglesia de la Inmaculada, donde se rezó la salve de acción de gracias ante el Simpecado.
![]() |
| Juan Pablo II, poco antes de pasar ante el Simpecado de La Línea en junio de 1993. |
Visita del Papa
La Hermandad organizó el lunes 14 de junio una peregrinación extraordinaria con motivo de la visita a la aldea del Papa Juan Pablo II, primera y única hasta el momento de un sucesor de Pedro.
Casi ochenta hermanos participaron en el camino de octubre, que este segundo año se hizo en tres días y no en dos como el año anterior. La salida el día 9 no presentó dificultades pero uno de los vehículos se extravió en pleno coto y se generó la lógica alarma entre los peregrinos. Luego, se tomó un camino equivocado y se perdieron cinco kilómetros que hubo que andar de nuevo. La primera noche se pasó en el Carboneras. En el segundo día, la lluvia sorprendió a los peregrinos a la hora del almuerzo pero se llegó bien hasta el Palacio de Doñana, donde se pasó la segunda noche. Ya en la aldea, la misa fue oficiada por el padre Agustín Borrell, nuevo director espiritual de la Hermandad.
La Hermandad participó en 1994 en la primera celebración de la fiesta de la Luz con motivo de la Candelaria. La junta estuvo en la vigilia del sábado 29 de enero en la ermita y el hermano mayor, Rafael Boza, intervino de nuevo en la solemne procesión del Santísimo bajo palio en unión de los hermanos mayores de las casi cien filiales. A las siete y media de la mañana del domingo comenzó el rosario de la aurora por las calles de la aldea y ya a primeras horas de la tarde fue la presentación de los niños ante la Virgen.
La Hermandad celebró sus cultos los días 21, 22 y 23 de abril con la predicación a cargo del sacerdote Francisco Vallejo. El domingo 24 fue el pregón, pronunciado por el periodista Andrés Cañadas, locutor de la cadena Cope.
El camino empezó el 18 de mayo con un tiempo preocupante aunque al final no pasó lo del año anterior. El cruce del río se hizo bajo un cielo entoldado y luego, aunque no llovió en el coto, hizo frío incluso de día. La romería arrancó con tiempo desapacible el sábado 21 de mayo. Fue un Rocío de nubes amenazantes. Incluso hubo que ponerle un capote de agua a la Virgen durante la procesión para protegerla de la lluvia en la mañana del lunes 23.
| Junta de gobierno de 1994. |
Reelección de Rafael Boza
El sábado 8 de octubre de 1994 se llevó a efecto el cabildo de elecciones, del que resultó reelegido Rafael Boza Sánchez.
El domingo 9, la Hermandad partió para la peregrinación anual, caracterizada por el calor reinante en el camino. Cruzaron Doñana unas sesenta personas que llegaron a la aldea al atardecer del día 11. Los peregrinos se reorganizaron a la altura de la carretera que lleva a Matalascañas y emprendieron el tramo final hacia la ermita detrás del guion portado por Juan Herrera y acompañados por los sones de flauta y tambor de Gustavo Pedrero. La misa, a la una de la tarde del día 12, fue oficiada por Agustín Borrell.
En la sabatina del 10 de diciembre tomó posesión la nueva junta de gobierno, encabezada por Rafael Boza y a la que se incorporaron como nuevos miembros Ángel Morales, Antonio García Espinosa y Manuel Cuevas entre otros. Dejaron la junta Emilio de Villar, José Rodríguez y Alejandro Pozo, que recibieron un obsequio en la cena de convivencia celebrada a continuación.
La Hermandad celebró cabildo extraordinario el 14 de enero de 1995 para tratar, entre otros asuntos, la incorporación de la mujer a la junta de gobierno. La modificación estatutaria fue aprobada. En este mismo cabildo fue aprobada la subida de las cuotas para afrontar las mejoras en la carreta del Simpecado, que necesitaba avanzar en las fases de las cornisas, el techo, los faldones, la base y la peana.
El padre Quevedo volvió a predicar el triduo los días 27, 28 y 29 de abril. Era la quinta vez que lo hacía en una clara muestra de que siempre dejaba huella. En esta ocasión, además, fue el encargado de pronunciar el pregón. El acto se celebró en un abarrotado salón de la Unión Deportiva Linense al mediodía del domingo y volvió a emocionar como en sus homilías.
La misa de romeros fue a las ocho de la mañana del martes 31 de mayo. A continuación comenzó la procesión hacia el colegio El Rocío, desde donde se inició el desplazamiento a Sanlúcar. Tras el acondicionamiento de los vehículos se cruzó el río a primeras horas de la tarde. En Malandar se formó la comitiva sobre las cuatro para llegar a Marismillas, lugar de descanso de la primera noche en el coto. El resto del camino se desarrolló con normalidad, sobre todo las apacibles noches, y la llegada se produjo a media tarde del viernes.
La peregrinación de octubre volvió a ser de dos noches, como las ediciones anteriores. Unas cuarenta personas cruzaron Doñana desde el lunes 9 por la mañana hasta el miércoles 11 por la tarde. Ya en la aldea, la misa ante cientos de linenses fue concelebrada por el nuevo director espiritual de la Hermandad, el padre Diego, y el antiguo director del colegio salesiano Miguel Moreno. Don Miguel estaba en la aldea con un grupo de jóvenes de Alcalá de Guadaíra.
![]() |
| Ambiente rociero en la casa de la peña El Revuelo. |
Primer pregonero linense
El encargado de predicar el triduo los días 25, 26 y 27 de abril de 1996 fue el padre Sebastián Araujo, párroco de la iglesia de Santa María la Coronada de San Roque. La primera misa fue cantada por el coro de la Hermandad de Algeciras como recuerdo a aquellas primeras sabatinas en las que asistió a la espera de que La Línea consolidara su coro. El viernes cantó Marisma y Arena y el sábado lo hizo el coro de la Hermandad de La Línea. El pregón fue pronunciado por José Luis García Guillermo en el salón de actos del instituto Mar de Poniente al mediodía del domingo 28 a las doce y media del mediodía. Luego se celebró un almuerzo en el restaurante Er Dani, en Campamento.
La Hermandad salió el martes 21 de mayo tras la tempranera misa de romeros oficiada por el padre Diego Sánchez. Ya en Sanlúcar, superadas las tareas de acondicionamiento de los vehículos, se cruzó poco antes de las cinco de la tarde. El camino fue de extrema dureza debido a la sequía y se anheló más que nunca la llegada al Rocío. Ya en la primera noche de Marismillas, adonde se llegó pasadas las ocho de la tarde, se notaron las consecuencias de la dura jornada aunque hubo quien permaneció ante el Simpecado hasta bien entrada la madrugada. Al día siguiente, tras haberse tocado diana a las siete de la mañana, se durmió en el Corral de Félix después de que la premura de tiempo impidiera preparar un almuerzo en condiciones en Carboneras. No hubo parada de mediodía porque por delante estaban las hermandades de Rota, Puerto Real y Cádiz y había que recuperar terreno. La tercera noche iba a ser en El Sotillo, a sólo nueve kilómetros de la aldea, tras vivir un jueves más tranquilo que el día anterior. Sin embargo, el mal estado del terreno obligó a seguir hasta Manecorro, ya casi en la aldea, donde se llegó a las ocho de la tarde. La salida hacia el Rocío se hizo temprano, aunque por el camino se llevaron a cabo las habituales paradas para del Ángelus y el almuerzo. Además, un joven rociero de la Hermandad de Estepona hizo la Primera Comunión. La entrada en El Rocío fue sobre las tres y media de la tarde del viernes.
| Porche de la peña El Revuelo en 1996. |
En la romería se vivió un momento de enorme tristeza cuando se supo del accidente de Javi, hijo de Luis Corrales, miembro de la junta de gobierno. Su familia regresó a La Línea sin conocer el fatal desenlace. Incluso algunos de sus amigos que habían partido ese día de La Línea sin conocer el suceso, se enteraron al llegar a la casa hermandad. Este hecho se unió al fallecimiento del padre de una de las peregrinas de la Hermandad, del que informó la Guardia Civil. Fue un comienzo de Rocío muy triste. El martes volvió el Simpecado y tras llegar a La Línea poco después de las cinco de la tarde se inició la procesión desde la calle Rocío a la parroquia de la Inmaculada, donde se rezó la salve .
![]() |
| Regreso a la Inmaculada en 1996. |
El encargado de predicar el triduo los días 10, 11 y 12 de abril de 1997 fue el padre Diego Sánchez, director espiritual de la Hermandad. Las misas fueron cantadas por los grupos Marisma y Arena y Asómate al Balcón y por el coro de la Hermandad. El pregón fue pronunciado al día siguiente, domingo 13, por José Díaz, miembro de la Hermandad de Sevilla.
El sábado 10 de mayo se celebró la misa mensual en la Inmaculada oficiada por el padre Diego Sánchez a pesar de la cercanía con la misa de romeros, que fue el lunes 12 a las nueve de la noche. La cantó el renacido coro, que había cambiado de dirección el 27 de abril. Tras la misa se inició una procesión por las calles calle Duque de Tetuán, López de Ayala, Salvador Dalí y Carboneros hasta llegar a la plaza de la Constitución, donde la carreta fue colocada en el remolque que la trasladó a Sanlúcar.
| La Virgen, ante el Simpecado en 1997. |
A las siete de la mañana del miércoles 13 salió la Hermandad hacia abajo Guía para embarcar poco después de las once y rezar el Ángelus en Malandar pero no pudo ser porque algunas bateas cruzaron demasiado tarde. La junta de gobierno había decidido algunos cambios en el camino para hacerlo más asequible a los peregrinos. Doce bateas y unos cuarenta todoterrenos iniciaron el camino por Doñana. La primera noche se pasó en Carboneras después de haber hecho el rengue del almuerzo en Marismillas, que era donde se pernoctaba hasta el año anterior. El miércoles salieron hacia el Cerro de los Ánsares buscando el Corral de Félix, lugar elegido para almorzar. Luego, sobre las cinco y con un viento que había hecho imposible el almuerzo, se reanudó el camino hacia Palacio, donde se pasó la segunda noche, una noche muy fría por cierto. El jueves se partió con dirección a la Raya de las Perdices y afrontar el último tramo del camino. La última noche se pasó en el Sotillo con agua incluida poco antes de la cuatro de la madrugada y el viernes sobre las dos y media se llegó a Manecorro, donde se reagrupó la Hermandad para entrar en la aldea. A la una y cuarto dejó atrás la Canaliega para llegar al Rocío por el encharcado arroyo de la Madre. Y a las dos menos cinco entró la carreta del Simpecado en la capilla de la casa hermandad. La Línea celebró una misa en la tarde del viernes en el interior de la casa oficiada por el padre Diego y ya comenzó la participación de la Hermandad en la romería. Poco antes de las siete de la tarde del sábado, la calle Moguer recibió a la Hermandad de La Línea para la presentación en medio de un gran ambiente. Y casi coincidiendo con las campanas de la hora en punto, la Hermandad se puso frente a la ermita para saludar a la Virgen y a la Hermandad Matriz. La llegada de la Virgen ante el Simpecado en la mañana del lunes fue la más tardía que se conoce. Hasta la una y media de la tarde no llegó la Blanca Paloma a la altura de la Hermandad de Dos Hermanas, donde se colocaba nuestro Simpecado. Hubo tal descoordinación con los almonteños en un primer momento que parecía que no habría salve pero pidieron la ayuda de los rocieros linenses para formar un pasillo por el que la Virgen pudiera llegar sin problemas. Así pareció resolverse el problema pero no. El cura, a hombros, perseguía el paso de la Señora hasta que pudo rezar pero casi sin rocieros a su lado.
![]() |
| Portada del primer disco del coro de la Hermandad, grabado en 1997. |
Primer disco del coro
El 5 de octubre fue presentado el primer disco del coro de la Hermandad, titulado Que Dios te salve. Tras muchos intentos fallidos se consiguió plasmar muchas de las coplas habituales de los rocieros linenses, entre ellas la salve que escribió el padre Quevedo. Aparte, sevillanas como Mi Simpecao marinero y Ser rociero o canciones como la premiada Con el sol de la bahía y la rumba Deja que sea rociero fueron incluidas en el disco.
Una semana después llegó la misa anual en el santuario, oficiada por el padre Diego ante cientos de linenses.
El triduo de 1998 se celebró los días 7, 8 y 9 de mayo bajo la predicación de Juan Valenzuela. Manuel García Félix ofreció el pregón rociero el 10 de mayo en los salones de la Unión Deportiva.
Dos salves ante la Virgen
La Línea celebró la misa de romeros a las nueve de la noche del lunes 25 de mayo en la Inmaculada oficiada por el padre Diego. Luego recorrió varias calles de la ciudad hasta la plaza de la Constitución y ya por la mañana del martes, a las siete, se partió con dirección a Sanlúcar de Barrameda. En esta ciudad se terminaron de adecentar los vehículos para el camino y a primera hora de la tarde ya se había cruzado el río con más de cuatrocientos peregrinos. Tras el almuerzo y el descanso en Marismillas se salió hacia Carboneras, donde se pasó la primera noche. A las ocho y media del miércoles fue la diana y luego la misa. A continuación se reanudó el camino hacia el Corral de Félix, punto establecido para el almuerzo, tras el cual se salió hacia Palacio, donde se pernoctó. La tercera jornada por el coto comenzó con la misa sobre las nueve y media de la mañana. Luego, una hora después, se salió hacia la Raya de las Perdices para terminar el día en el Sotillo. En la mañana de viernes se salió hacia la aldea, a la que se llegó a primera hora de la tarde. Lo más destacado de la romería fue que La Línea pudo rezar dos salves ante la Virgen del Rocío en la procesión del lunes, algo único en la historia de la Hermandad. La Blanca Paloma permaneció más tiempo que nunca ante el Simpecado de La Línea.
El 12 de octubre se celebró en la iglesia de Almonte, ya que la Virgen del Rocío se encontraba allí desde el traslado de agosto.
Los cultos previos a la romería de 1999 comenzaron el jueves 22 de abril con el triduo predicado en la parroquia de la Inmaculada por Sebastián Llanes y Diego Sánchez. El primero ofició los dos primeros días y el segundo lo hizo el sábado. El coro cantó el jueves y el sábado y el grupo Marisma y Arena lo hizo el viernes. El pregón, que cumplía veinte años y veintiuna ediciones, corrió a cargo de Santiago Castizo, miembro de la Hermandad de La Palma. El acto llenó el salón de la Unión Deportiva Linense en la mañana del domingo 25.
![]() |
| La Línea desembarca en Doñana en 1999. |
![]() |
| Ambiente rociero en el cruce en el Guadalquivir. |
Un camino inolvidable
La multitudinaria misa de romeros se celebró en la noche del lunes 17 de mayo en la Inmaculada. Poco antes de las diez y media de la noche, la comitiva enfiló la calle Duque de Tetuán para seguir por López de Ayala y Carboneros hasta la plaza de la Constitución, donde el Simpecado fue desmontado de la carreta para su traslado a Sanlúcar de Barrameda. Los rocieros partieron hacia Bajo de Guía minutos después de las siete de la mañana del martes 18. Una vez en Sanlúcar se dieron los últimos retoques a los vehículos en la playa de las Piletas y la Hermandad empezó a cruzar el Guadalquivir pasadas las doce del mediodía con un tiempo demasiado lluvioso. Sobre la una de la tarde ya estaban en Doñana los más de trescientos peregrinos linenses, cuyo primer destino fue el palacio de las Marismillas, lugar destinado al almuerzo. Estaba previsto llegar sobre las dos de la tarde pero el atraso acumulado hizo que se llegara cerca de las tres y media. Ya todo fue con retraso. Tras el almuerzo se reanudó el camino en busca del Cerro del Trigo. El sendero estaba menos pesado gracias a la lluvia. La primera noche se pasó en Carboneras, donde el frío hizo acto de presencia. Los sones de tamboril de Gustavo Pedrero despertaron a los peregrinos a las siete de la mañana del jueves. Ya con todo desmontado comenzó la primera misa del camino, oficiada por el padre Diego Sánchez. Ya no llovía y la temperatura estaba empezando a acompañar a los rocieros, que iniciaron el camino para detenerse al mediodía y rezar el Ángelus. Acto seguido se reemprendió el camino hacia el Cerro de los Ánsares y el Corral de Félix, donde la Hermandad se detuvo para el almuerzo. En este punto del camino volvió a aparecer el frío y pese a ser primera hora de la tarde fue necesario abrigarse por culpa del fuerte viento. El sendero hasta el Palacio de Doñana, uno de los tramos ya menos vistosos del camino, se hizo con el deseo ansioso de llegar. Palacio recibió a los linenses con mucha humedad. A medida que fue avanzando la noche, sobre todo a la hora del rosario, la situación se hizo insostenible, aunque hubo quien aguantó en la candela hasta el amanecer. La noche fue dura aunque, por suerte, al amanecer se pudo apreciar que todo sería distinto en el último día del camino. La misa tempranera del jueves no fue como las demás. Un miembro del coro, David, hizo su Primera Comunión. El padre Diego lo llamó después del rezo del Padrenuestro y comenzó una ceremonia que emocionó a todos los presentes. Terminada la misa y con mucho retraso, la Hermandad dejó el Palacio de Doñana para ir hacia la Raya de las Perdices, ya con un calor asfixiante. La comitiva se detuvo en la misma raya para el rezo del Ángelus y al final del cortafuego paró para el almuerzo. Tras reponer fuerzas, sobre las cinco y media, se salió hacia el Aguaperal, lugar elegido para pasar la última noche del camino. Nada más llegar al lugar de acampada fue necesario efectuar el traslado de una peregrina al hospital sevillano de Valme por unos problemas cardiacos que, afortunadamente, no pasaron a mayores. Tras la misa de la mañana delante del Simpecado, la Hermandad salió hacia el pilón del Lobo, lugar del Ángelus y de los bautizos rocieros. Ya con menos intimidad, se reanudó el camino hacia Manecorro, donde los peregrinos se reagruparon para llegar a la casa hermandad a las tres y media de la tarde. A la llegada, el coro cantó la Salve y los peregrinos se retiraron a asearse y descansar para afrontar el fin de semana de convocatorias y fiesta.
El 12 de octubre fue renovado el rito de acudir ante la Blanca Paloma, que volvía a estar en su ermita.
![]() |
| Llegada a la aldea en 1999. |










Comentarios
Publicar un comentario