16. Los años ochenta, los de la consolidación

Convivencia en Jerez en 1980.
La década anterior había sido la del arranque. Con mucho esfuerzo, la Hermandad se fue asentando y ya en el decenio siguiente emprendió nuevos retos, algunos de los cuales tardaron muchos años en consumarse. La casa hermandad en la aldea y el camino eran los grandes desafíos aunque también había que culminar la consolidación en La Línea, un objetivo que se alcanzó de sobra en la década de los ochenta.


La Hermandad participó en la primera convivencia de hermandades rocieras de la provincia, celebrada en marzo de 1980 en Jerez. En esta ocasión se desplazaron unas setenta personas y asistieron al acto la hermandad anfitriona además de Sanlúcar, El Puerto, Puerto Real, La Línea, Rota y Cádiz, aunque ésta todavía estaba pendiente de la aprobación canónica. También hubo representación de la Hermandad Matriz y la jornada arrancó a las cinco y media de la tarde con una misa celebrada por el obispo de la diócesis de Jerez, Rafael Bellido Caro. 

El jueves 8 de mayo fue organizada una fiesta en la discoteca Poker 2 para financiar los proyectos más inmediatos, sobre todo los costes de la inminente romería. 

El domingo 11 de mayo fue el segundo pregón rociero, pronunciado en el colegio salesiano por Manuel Teba Montes, de La Palma, como el del año anterior, Miguel Ángel Pichardo, quien, precisamente, fue el encargado de realizar la presentación en esta ocasión. Tras la arenga rociera, los asistentes pasaron al patio del colegio, donde celebraron una convivencia. El triduo se celebró en la Inmaculada los días 15, 16 y 17 de mayo con la predicación a cargo del todavía ‘desconocido’ padre José González de Quevedo. 

Dos autobuses salieron desde la plaza de la Constitución en la noche del jueves 22 de mayo con dirección al Rocío. La romería se celebró los días 24, 25 y 26 y transcurrió dentro de unos cauces de absoluta normalidad para la Hermandad. 

La reina de la caseta fue May Pérez. La Feria, celebrada todavía en La Velada, volvió a ser un éxito para la Hermandad.



La Hermandad organizó varios actos en la víspera del 15 de agosto con motivo de la fiesta de la Asunción de la Virgen, como ya era tradicional. Las celebraciones comenzaron con una misa a las nueve de la noche en la parroquia de la Inmaculada Concepción y continuaron tras la convocatoria religiosa con una convivencia en el centro de Formación Profesional Virgen de la Esperanza, donde fue organizada una cena seguida de una fiesta rociera. Los beneficios de esta fiesta fueron destinados a la futura casa en El Rocío, ya que estaba previsto que el Ayuntamiento de Almonte cediera en diciembre unos terrenos a La Línea en la aldea. 

El primer lunes de septiembre se celebró asamblea en el salón de actos de la Casa de la Cultura con un orden del día compuesto por cuatro puntos: el resumen de actividades del ejercicio anterior, el estado de cuenta, los proyectos inmediatos y el apartado final de ruegos y preguntas.


La Línea, el 12 de octubre de 1980.


Emilio de Villar Martínez era el hermano mayor en 1981 y junto a él figuraban en la junta de gobierno Marcos Trujillo (vicehermano mayor), Luis Mañasco Lara (mayordomo), Mariano Martínez (secretario), Manuel de Sierra (segundo secretario), Carlos Fanegas (tesorero), Falé Villar (segundo tesorero), Vicente Vázquez y Juan Manuel (delegados de caridad y culto), Manuel García Calvente y Pepe Ciatelo (delegados de romería), José Montero y José Luis García Guillermo (delegados de relaciones públicas), Pepe Gallego, Curro Villar, Félix Arocha, Manolo Rojas, Francisco Muñiz, Ernesto Villar, Ángel Trujillo y Francisco Díaz Chico (vocales), Miguel Pérez Cubillana (delegado en Sevilla), padre Serafín Prieto Arena (director espiritual) y Emilio de Villar Lima (hermano mayor honorario). 



Tres momentos de la jornada del 8 de febrero de 1981.

La primera piedra

El domingo 8 de febrero se celebró la ceremonia de colocación de la primera piedra de la casa de La Línea en El Rocío. A la una de la tarde comenzó la misa en la ermita concelebrada por el arcipreste de la ciudad, Juan José del Junco, y el capellán de la Hermandad Matriz de Almonte. A continuación, ya en la parcela de la Hermandad, se procedió a la colocación de la primera piedra, bendecida por el arcipreste. La madrina de la ceremonia fue Ana González Quevedo, camarista de la Virgen del Rocío. 

Unas doscientas cincuenta personas estuvieron en el acto. La piedra era un pequeño sillar procedente de la línea de contravalación del siglo XVIII y sacada de las canteras de sierra Carbonera. Contenía en una pequeña excavación realizada en ella una caja de acero en la que habían sido introducidos una medalla de plata de la Hermandad con la fecha del acto, un ejemplar del diario ÁREA en el que se informaba del acontecimiento, un acta firmada por los asistentes, monedas de curso legal, dos pequeñas bolsas de arenas del litoral linense y una bandera de España. 

Terminado el acto, los presentes se trasladaron a la casa hermandad de Olivares, cedida gentilmente para celebrar el acontecimiento. Allí se vivió un rato de convivencia al que fueron invitados los representantes de las Hermandad Matriz y de las sesenta filiales y en el que actuó el grupo rociero Voces Andaluzas, muy presente siempre en los actos de la Hermandad linense. La bodega Iglesias de Bollullos del Condado etiquetó especialmente su vino Jubiloso para la ocasión. La camarista y el hermano mayor de Olivares fueron obsequiados con sendas placas por su colaboración. 

La Línea participó el 25 de abril en el segundo encuentro de las hermandades de la provincia, celebrado en El Puerto de Santa María. 

El obispo de la diócesis, monseñor Antonio Dorado Soto, impuso la medalla de oro de la Hermandad a Emilio de Villar Lima en el transcurso de la última misa del triduo celebrado los días 4, 5 y 6 de abril en la parroquia de la Inmaculada bajo la predicación del padre Quevedo por segundo año consecutivo. 

El abogado sanluqueño Antonio León Manjón pronunció la tercera edición del pregón rociero en el salón de actos de la Casa de la Cultura. Fue presentado por Manuel Caballero Gordillo, presidente de la peña rociera jerezana El Quema. La arenga rociera comenzó con un canto a La Línea desde el punto de vista rociero pero que fue ampliando al fervor mariano de la ciudad con la Inmaculada y la Virgen del Carmen. Luego describió la romería desde la misa de romeros hasta el momento cumbre de la procesión. Tras el pregón se celebró una cena en honor del pregonero con el Real Club Náutico como escenario y la noche terminó con una gran fiesta rociera. 

El miércoles 3 de junio comenzaron a salir las expediciones hacia la aldea marismeña con el primer contingente formado por miembros de la junta de gobierno con la idea de unirse a otras hermandades de la provincia y llegar ante la Virgen. De hecho, un grupo de linenses se agregó a Jerez para hacer el camino por el coto. La tremenda sequía de este año afectó sobremanera a los rocieros linenses, que sufrieron muchos inconvenientes durante los días de la romería. 

La Hermandad celebró el triduo los días 26, 27 y 28 de abril de 1982 en la parroquia de la Inmaculada Concepción bajo la predicación del sacerdote jesuita José González de Quevedo, encargado por tercer año seguido. El sábado 22 de mayo a las ocho y media de la noche fue pronunciado el pregón en la Casa de la Cultura. Estuvo a cargo de Miguel Román Pérez, miembro de la Hermandad de San Gonzalo, de Triana. 

Los preparativos para la romería fueron como el año anterior, es decir, que al margen de organizar el traslado a la aldea, un grupo de rocieros se reunió el 14 de mayo para preparar su camino con Jerez por el coto de Doñana. El primer contingente de rocieros linenses partió el jueves 27 de mayo en los autobuses dispuestos por la Hermandad. Este año fue el primero en el que los rocieros pudieron instalar tiendas de campaña en la parcela de la Hermandad, una vez terminadas las obras de los servicios. Por ello, no se permitió la entrada de vehículos al recinto. Todavía no existía la actual prohibición de aparcar en la aldea. 

En esta romería, la Hermandad felicitó de manera oficial a la de Jerez con motivo de los cincuenta años de su fundación. La romería transcurrió bajo mejores circunstancias que el año anterior en cuanto a condiciones meteorológicas. 

La misa del Domingo Rociero, organizada por la Hermandad, se celebró por primera vez este año fuera del templo parroquial de la Inmaculada ante la gran afluencia de gente y el fuerte calor. La caseta de Feria fue instalada por primera vez en el nuevo emplazamiento de la ciudad deportiva y volvió a ser un rotundo éxito de ambiente. 

José Manuel León, de la Hermandad de Triana, fue el encargado de pronunciar el pregón de 1983 en el salón de actos de la Casa de la Cultura en la noche del sábado 14 de mayo. El triduo se celebró los días 17, 18 y 19 de mayo en la Inmaculada con la predicación del padre Serafín Prieto Arena, director espiritual. Al término de la última misa, el jueves 19, salieron los autobuses hacia El Rocío. Sobre las dos de la madrugada llegaron a la aldea. La romería se celebró los días 21, 22 y 23 de mayo. La parcela sólo disponía de los servicios y las duchas. A su lado, en un pequeño espacio cubierto, se colocó el Simpecado y fue acondicionado un lugar para el encuentro de los rocieros que dormían en las tiendas de campaña o a la intemperie. 

La reina de la caseta en 1983 fue Mariví Genal. Junto a ella se presentaron a la elección Pilar Pérez Sanz, Nuria Baglietto e Inmaculada Baker. Los miembros de la peña El Cerrojo se encargaron de animar el ambiente con sus bailes. 

El 1 de julio se celebró en El Coto un desfile de trajes de flamenca de la tienda de modas Elo para recaudar fondos destinados a la casa hermandad en El Rocío con la actuación del grupo Aires de la Noche. En un momento determinado, un grupo de personas pertenecientes a la comisión de fiestas de la barriada sanroqueña se presentó en el lugar para pedir la suspensión del desfile o, a cambio, una colaboración económica con la citada comisión, ya que a la misma hora estaba actuando un grupo rociero en la caseta de Feria y, según decían, el desfile había restado afluencia. La Hermandad respondió que no tenía culpa de nada y que como mucho podían informar sobre la citada actuación para que todo aquel que lo deseara fuera a verla. 

El 16 de julio, día de la Virgen del Carmen y primer sábado de la Feria, la Hermandad descubrió un azulejo trianero en los salones del Real Club Náutico para expresar su gratitud con esta entidad con motivo del octavo aniversario de la fundación de la Hermandad en dicho lugar. Fueron citados de manera expresa los veintinueve hermanos fundadores. 

Los días 24, 25 y 26 de mayo se celebró el triduo predicado por el padre Enrique Albendín. Tras la última de las misas, la Casa de la Cultura albergó la sexta edición del pregón rociero, pronunciado por José Miguel Pérez García de Casasola, sobrino político del entonces secretario de la Hermandad, Mariano Martínez. El 7 de junio, jueves, la celebración en La Línea del partido de fútbol entre las selecciones de España y Yugoslavia obligó a celebrar la misa de romeros a la una del mediodía en lugar de por la tarde. Ya sobre las once, tras el partido, el autobús partió hacia la aldea con el Simpecado que luego sería expuesto en la capilla. 

La casa Hermandad en la aldea ya no era una simple parcela. Este año habían sido levantados los muros exteriores y había sido construida la capilla, en la que fue instalado un zócalo donado por un matrimonio sevillano. Un grupo de rocieros linenses siguió peregrinando por Doñana con la Hermandad de Jerez de la Frontera. Otro grupo, pero de jóvenes, marchó el lunes anterior a la romería con Manolo Rojas y Antonio Guzmán como responsables para ir acondicionando la casa a la espera de la llegada de los rocieros linenses. 

A la vuelta de la romería, apenas unos días después, el gimnasio del colegio salesiano San Juan Bosco fue escenario del acto de elección de la reina de la Hermandad, candidata a reina de la Feria. Resultó elegida María José Martínez Araujo. El jurado estuvo formado por Mati Fernández, Pepi Sempere, Lina Ramírez, Paqui Alcañiz, Valle del Pilar Cerezo, Conchi Rubio, María José Pérez, Rocío Zamora, Miguel Rocha y Rafael Ocaña. El presentador del acto fue Luis Pachón y concurrieron la posterior ganadora y Raquel Rojas como candidatas. 

Los jarritos rocieros de 1984.


La junta de gobierno dirigida por Emilio de Villar encargó a Cerámica Campos la elaboración de ocho mil jarritos para el Domingo Rociero. La Hermandad siguió montando la caseta en la Feria. 

Este año, la Hermandad participó en el traslado de la Virgen. Era la primera vez desde su creación que coincidía con esta celebración puramente almonteña que se celebra cada siete años. La casa se abrió para alojar a quienes quisieran descansar o asearse durante el fin de semana del 18 y el 19 de agosto y unos treinta linenses hicieron el camino por los Llanos hasta Almonte. 

El 12 de octubre, la Hermandad celebró su encuentro anual con la Virgen pero no en el santuario, sino en la iglesia de Almonte, donde se encontraba la Virgen después del traslado. La misa fue a la una de la tarde y el encargado de oficiarla fue el padre Miguel Moreno, que acababa de dejar de ser director del colegio salesiano de La Línea. 

El sábado 23 de marzo de 1985 se celebró un acto de homenaje a Emilio de Villar Martínez, que acababa de dejar el cargo de hermano mayor tras una larga etapa. La fiesta contó con la actuación de los grupos rocieros Brisa Marinera y Voces Andaluzas. 

La Hermandad celebró cabildo y resultó elegido hermano mayor Manuel Rojas, en cuya junta de gobierno se integraron en primera instancia Luis Miguel Jiménez, Rafael Boza, Miguel Ramón, Francisco Navarro, Luis Pachón, Francisco Muñiz y Carlos Bermúdez de Castro, aunque no todos terminaron formando parte de la misma. Luego formaron parte de ella Antonio Jiménez, José María Rodríguez, Alejandro Pozo, José Rodríguez, Juan Genal y José Manuel Fernández, entre otros. Meses después se incorporó Pepe Núñez. 

La Línea albergó el 27 de abril la sexta reunión de las hermandades gaditanas para la preparación de la romería. La asamblea se celebró por la mañana en la Casa de la Cultura y a continuación fue oficiada una misa en la Inmaculada. Tras la celebración eucarística, los rocieros de la provincia disfrutaron de una tarde de convivencia en la residencia Tiempo Libre. Asistieron las hermandades de Jerez, El Puerto, Cádiz, Rota, Puerto Real, Algeciras y La Línea. No estuvo la de Sanlúcar de Barrameda. El hermano mayor, Manuel Rojas, entregó placas conmemorativas a los representantes de las filiales asistentes. 

El triduo se celebró los días 2, 3 y 4 de mayo bajo la predicación del sacerdote Sebastián Llanes, director espiritual de la Hermandad de Algeciras. El pregón fue pronunciado el mismo día 4 a las ocho y media de la tarde en la Casa de la Cultura por Manuel Moreno Díaz, miembro de la Hermandad de Bollullos del Condado. 

El episodio más triste de la historia de la Hermandad del Rocío de La Línea se produjo en la mañana del domingo 26 de mayo, Domingo de Pentecostés. El acontecimiento no fue estrictamente rociero pero pasará a los anales de la historia por el revuelo que provocó en la aldea almonteña. Era una mañana lluviosa. Acababa de terminar la Misa del Real y la Hermandad se disponía a regresar a la casa con su Simpecado. En aquella época se solía pasear la representación de la Virgen con cualquier excusa. Primero se fue a la Hermandad de Algeciras, que aquel año cumplía su primera romería como filial. La mañana estaba nublada y llovía de vez en cuando. Tras atravesar toda la plaza de Doñana en un sentido, con parada incluida para saludar a Felipe Campuzano, llegó la hora de visitar Marbella, que entonces tenía una casa alquilada en la calle de Muñoz y Pavón, muy cerca del cuartel de la Guardia Civil y del Ayuntamiento. 

Todavía no había entrado el Simpecado en aquella casa y llegaron las primeras noticias. ¡Ha explotado la refinería! ¡Hay cientos de muertos! ¡La Línea es un caos! Naturalmente, aquello cambió el rumbo de las cosas. El Simpecado regresó con rapidez a la casa hermandad, donde se iniciaron los primeros contactos. Las cabinas estaban todas ocupadas, no había teléfonos móviles, y cuando se conseguía entrar en un locutorio, estaban las líneas colapsadas. Los datos que llegaban eran muy confusos hasta que poco a poco llegó la calma gracias a los transistores y a los primeros contactos telefónicos. 

La primera decisión que tomó la junta de gobierno fue prohibir cualquier manifestación festiva en la casa hermandad. Algunos rocieros linenses trabajadores de la refinería decidieron marcharse para casa porque no podían soportar la inquietud. Marcos Trujillo y Ricardo Robles fueron dos ejemplos, a pesar de que el segundo de ellos vivía su primera romería. La fiesta no se reanudó ya en los dos días que quedaban pero las noticias fueron llegando ya algo más tranquilizadoras. Aún así, aquella romería ya no fue igual. Además, algunos de los fallecidos eran conocidos de los rocieros linenses y a la gente se le quitaron las ganas de divertirse. El regreso del lunes fue muy rápido. Apenas si fue minutos después de pasar la Virgen por el Simpecado de La Línea. Todo se alteró. 

La reina juvenil de la Feria resultó ser por primera vez la representante de la Hermandad, María Álvarez San Luis. Fue elegida candidata en un acto celebrado en las dependencias del instituto Virgen de la Esperanza. 

El 12 de octubre se celebró la misa de peregrinación en la ermita del Rocío. Tres autobuses partieron al amanecer de ese día desde la plaza de la Constitución. Aquel año compartieron celebración eucarística las hermandades de La Línea y de Cádiz, cuyos Simpecados ocuparon un lugar preferente en el altar. Cantó el coro de la Hermandad de la capital de la provincia. 

El coro, preparado para la sabatina de abril de 1986.


La primera sabatina

En noviembre quedó instituida la sabatina mensual. En principio se celebró a la misma hora de la misa de la parroquia y a partir del mes siguiente se determinó que fuera el segundo sábado de cada mes. 
La sabatina de noviembre fue oficiada por el padre Jesús Guerrero, director espiritual de la Hermandad y al mismo tiempo coadjutor de la Inmaculada. Los cantes rocieros corrieron a cargo del coro de la Hermandad de Algeciras, que se brindó a ello mientras el coro de La Línea se consolidaba. Tras aquella primera sabatina hubo una convivencia en el mesón Ajolí, en la calle del Teatro. 

Tras haber empezado a ensayar a finales del año anterior, hasta el 12 de abril de 1986 no decidió el coro cantar la primera sabatina. El canto de entrada Cantemos, romeros fue la primera interpretación de la historia del coro. Luego siguieron aquel día el Señor ten piedad, Aleluya, Acércate peregrino, plegaria, Cantemos con alegría, sevillanas y la salve de Romeros de la Puebla. 

El triduo se celebró del 30 de abril al 2 de mayo y fue predicado por Agustín López, capuchino y director espiritual de la Hermandad de Jerez. El 3 de mayo fue el pregón, pronunciado en el salón de actos de la Casa de la Cultura por Antonio Iglesias Mairena, de Bollullos del Condado. Iglesias fue presentado por su paisano Manolo Moreno, que también había pregonado con anterioridad. Junto a él figuraron en la mesa presidencial el director espiritual, padre Jesús Guerrero, y el hermano mayor, Manuel Rojas. A raíz de aquel pregón, Antonio Iglesias confeccionó una misa rociera para La Línea. 

Por medio, el viernes 2 de mayo se celebró una fiesta rociera en la discoteca Póker 2 bajo la organización y supervisión de Luis Mañasco con trajes de corto de la sastrería Yoryi. Estaba previsto que fuera incluida en el acto la celebración de un bingo, pero fue suspendido por orden gubernativa. En su lugar fue sorteado un jamón. 

Salida de la Hermandad en 1986.


El jueves 15 de mayo a las ocho de la tarde se celebró la misa de romeros en la iglesia de la Inmaculada, cantada por el coro de la Hermandad. A continuación, el Simpecado fue trasladado a pie por la calle Real hasta la plaza de la Constitución, desde donde se inició el viaje a la aldea en autobús. La llegada fue de madrugada y poco a poco se fue poblando el patio de la casa. Varios agentes de la Policía Local de La Línea se desplazaron al Rocío para participar en las tareas de seguridad en la romería. 

El coro cantó por primera vez la misa del Domingo Rociero y lo hizo en el exterior del templo. Hasta entonces había cantado el grupo Voces Andaluzas, de Puerto Real. El coro, que apenas si había cumplido ocho meses de existencia, estrenó en septiembre varios temas compuestos para su propia misa rociera por el bollullero Antonio Iglesias Mairena. 

Juan Genal, director del coro, había lanzado la proposición de celebrar las sabatinas en todas las parroquias de la ciudad de manera alternativa con las que se celebraban en la Inmaculada. Para Juan Genal, que la Hermandad tuviera miembros de todos los rincones de la ciudad obligaba a celebrar las misas mensuales en los templos de la localidad. Este estreno se llevó a cabo en la parroquia de San Pedro como acto culminante de la semana cultural de la barriada entre el 1 y el 6 de septiembre. 

El 4 de octubre se organizó una cena homenaje a la tercera edad en la residencia Tiempo Libre. 

Primera misa del coro en la ermita.


El coro se estrenó en la ermita el 12 de octubre de este año. Los hombres se vistieron de corto y las mujeres de gitana para vivir un momento histórico. 

Con motivo de la sabatina de noviembre, el día 8, la Hermandad organizó una cena de convivencia en el restaurante Linares. El acto estuvo amenizado por el grupo Voces Andaluzas y fue el estreno en solitario de Gustavo Pedrero, tamborilero de la Hermandad, que estuvo acompañado a la guitarra por Juan Carlos Hoyos, también miembro del coro. 

En los finales de 1986 se acentuó el interés por tener una carreta. Fue creada una comisión para conseguir el dinero necesario y lo primero que se organizó fue un maratón rociero a partir del mediodía del domingo 7 de diciembre. El lugar elegido fue un local existente en la esquina de las calles Hércules y San Pablo. 

En diciembre, el coro ofreció su primera actuación pública. Fue en el salón de actos del Círculo Mercantil con motivo de los actos programados con motivo de la festividad de la patrona. El repertorio estuvo compuesto por sevillanas, plegarias y canciones aunque el momento más destacado fue la interpretación de dos temas dedicados a la Inmaculada. 

Aquel coro inicial estaba formado por los guitarristas Juan Carlos Hoyos, Francis Reyes, Jesús Tavares ‘Cumbia’ y Quiqui; y las voces de Cristina Rojas, Mari Fresneda, Yoanna Luque, Pilar Pérez, Adelina Beltrán, Paqui Olivares, Victoria Borrego, Mercedes, Mari Holgado, María Carmen Romo, Luis Miguel Jiménez, Gustavo Pedrero, Antonio Jiménez, Juan Carlos Cobián, José Manuel Fernández y Carlos Luque. 

La junta de gobierno decidió a primeros de 1987 que cada sabatina fuera aprovechada para recoger alimentos para los necesitados. 

El padre Quevedo volvió a predicar el triduo en el que ya había intervenido unos años antes durante tres ediciones consecutivas. Fue los días 7, 8 y 9 de mayo en la parroquia de la Inmaculada y los tres días cantó el coro de la Hermandad. El noveno pregón rociero, celebrado a las nueve de la noche del sábado 9, corrió a cargo del onubense Onofre López, periodista y compositor de sevillanas tan famosas como Blanca y azul o Del color del caramelo. Fue en el salón de actos de la Casa de la Cultura y contó con la colaboración musical de los guitarristas Kiki y Cumbia. Tras el pregón hubo una cena en el restaurante La Marina en la que actuaron el coro y el recién creado grupo Marisma y Arena, que tenía sólo dos semanas de vida.

Debut del coro en Lebrija en 1987.


El coro debutó el 17 de mayo en el certamen Ciudad de Lebrija, que celebraba su segunda edición. Lo hizo con una salve y una sevillana, ambas escritas por Antonio Iglesias y a las que le puso música el sanroqueño Ramón Morata. El concurso fue ganado aquel año por Jerez y asistió la Duquesa de Alba. La presencia de linenses en dicho certamen fue espectacular.

La misa de romeros oficiada por el padre Jesús fue el jueves 4 de junio a las seis y media de la tarde en la parroquia de la Inmaculada. A su término, la comitiva enfiló la calle Real hasta la plaza de la Constitución para iniciar el viaje a la aldea 

El Rocío se celebró los días 6, 7 y 8 de junio. Aparte de intervenir en todos los actos, hubo un momento especial en la romería cuando la Hermandad entregó una placa de agradecimiento a Triana, cuyo hermano mayor se acercó por la casa hermandad de La Línea. A la vuelta de la romería, el sábado 13, se celebró una sabatina de acción de gracias. 

La Hermandad decidió montar la caseta junto a la peña Joselito Manolete. Fue el primer paso para que no se montara más pese a haber sido una fuente importante de ingresos. 

Rocieros linenses con Cádiz el 12 de octubre de 1987.
Como cada año, la Hermandad celebró su peregrinación anual del 12 de octubre. Un grupo de diez personas hizo el camino con la Hermandad de Cádiz. Salieron en la mañana del 10 desde Bajo Guía tras haber pernoctado en la capital de la provincia y llegaron al Rocío al atardecer del domingo día 11. 

El coro cantó por primera vez la misa del Gallo en la parroquia de la Inmaculada. 

El domingo 1 de mayo de 1988, el coro de la Hermandad participó por segunda vez en el concurso de Lebrija. En esta ocasión lo hizo con una sevillana titulada Amigo cuéntame a solas, escrita por José Manuel Fernández y a la que le puso música el jerezano Paco Moreno, y con una plegaria del padre Quevedo y música de Ramón Morata. Este último tema, titulado Con el sol de la bahía, logró el premio a la mejor letra.


La salida de 1988.


El triduo se celebró los días 5, 6 y 7 de mayo con la predicación del padre Diego Sánchez, arcipreste de la ciudad. El domingo 8 a las doce del mediodía fue el pregón a cargo de Tomás Díaz, de la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda. 

La misa de romeros fue el 19 de mayo en la Inmaculada y el encargado de oficiarla fue el padre Jesús Guerrero, director espiritual de la Hermandad. Tras la celebración se inició una procesión que acabó en la plaza de la Constitución. 

Los cultos religiosos previos a la romería de 1989 se celebraron del 20 al 22 de abril con la predicación a cargo del padre Juan Mairena Valdayo, canónigo doctoral de la Iglesia Catedral de Huelva. Una semana después, el domingo 30 de abril, fue pronunciado el pregón en el Círculo Mercantil a cargo de Luis Guitart Auden, miembro de la Hermandad Matriz de Almonte.

Salida para el Rocío en 1989.


El camino de los rocieros de La Línea se limitaba hasta 1989 a una participación activa o pasiva en los caminos de otras hermandades. Unos iban con Jerez por Doñana y otros lo hacían con Bollullos por el camino de Almonte. Estos primeros escarceos se llevaron a cabo en los años ochenta pero La Línea, pese a disponer de la posibilidad de cruzar el coto desde Bajo de Guía, se limitaba a la diáspora para saciar el deseo de peregrinación de sus rocieros. Después de unos años de deseos expresados se tomó la decisión de hacer una experiencia piloto por el camino de Almonte. Los rocieros linenses salieron el jueves a mediodía desde La Línea y almorzaron en una finca a la salida de Los Barrios, ya pasada esta villa. Allí se comió y se charló pero todo el mundo quería llegar a Almonte para vivir una experiencia que a priori era atrayente. El autobús tomó camino hacia Almonte, adonde se llegó al atardecer para preparar un campamento nocturno en las afueras de la villa almonteña. Lo cierto es que aquella noche de camino fue entretenida. Se cumplieron con creces las primeras expectativas. Otra cosa fue la jornada diurna. 

La Hermandad se levantó pronto y celebró una misa oficiada por un sacerdote que aquel año estaba en la Inmaculada transitoriamente y que sustituyó al director espiritual de la Hermandad. Francisco se llamaba y su conocimiento rociero era escaso hasta el punto de que se refería en su homilía a la cofradía en lugar de la hermandad. Pero eso fue anecdótico. Lo desagradable fue el desarrollo del camino. El calor de junio, las pesadas arenas y la velocidad de una carreta tirada por mulos, con los consiguientes tirones y sobresaltos, hizo que muchos renegaran de aquella experiencia, aunque la terminaron. El camino no satisfizo prácticamente a nadie. Se llegó exhausto, rendido, pero pronto se olvidó tan mala experiencia. Nada más salir, al pasar por Almonte se hizo una ofrenda de flores antes de seguir por el camino de la Virgen. Luego se hizo una parada en el hogar de minusválidos El Pastorcito

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